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¿Qué pasa en el cerebro durante la depresión?

Durante este mes se conmemora el día internacional de la depresión (13 de Enero), por lo que consideramos importante hablar un poco sobre ella.


El trastorno depresivo mayor recurrente (F 33) es un diagnostico común entre adolescentes y jóvenes, según las cifras de la Organización mundial de la salud (OMS) afecta aproximadamente a 300 millones de personas de las cuales se registran 800 ́000 suicidios anuales por esta causa, principalmente en personas entre sus 15 y 29 años, convirtiéndola en la primera causa de muerte en este estrato poblacional. Se estima que el 50% de los afectados no recibe tratamiento alguno contra dicho padecimiento (OMS, recuperado de https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression ).


Según Hernández C. (2014) En México, la frecuencia de depresión oscila entre 6 y 15 % para la población en general; 10 y 6 % corresponden al sexo femenino y masculino, respectivamente. Sin embargo, se presentan cifras más elevadas según el grupo etario evaluado; se ha reportado hasta un 70% en jóvenes, con cifras similares en ancianos. Si bien hay factores que propician este trastorno, su etiología se vuelve bastante compleja debido a la enorme cantidad de factores que intervienen en su inserción a la estructura psíquica de un individuo. Pese a esto se ha observado que los primeros episodios de dicho trastorno se suelen presentar después de un evento estresante y/o traumático (Pérez Elsy, et al, 2017).


Los factores desencadenantes de este trastorno en particular, llegan a ser tan numerosos como las personas que lo padecen, siendo por ejemplo, un abuso sexual un causal del trastorno al mismo modo que una mudanza, un fallecimiento, un divorcio, una ruptura amorosa, etc.

Si bien este trastorno puede darse por factores ambientales, no hay que olvidar los factores genéticos que las pueden desencadenar, según Leyla Guadarrama et al. (2006) se han encontrado diferentes marcadores genéticos potenciales en los cromosomas X 4, 5, 11, 18 y 21 que pueden tener relación con la depresión mayor. Se ha encontrado también una correlación funcional en los genes transportadores de serotonina (5-HTT) en los cuales los autores narran que un estrato de la población sufre una alteración en la región promotora del 5-HTT, cual causa que su alelo corto se duplique, estos individuos tienen mayores probabilidades de padecer depresión y tendenciosidad suicida.


Todo esto puede llevarnos a considerar la relación que existe entre la depresión mayor y los factores genéticos, relación que se puede llegar a explicar con la epigenética.


El concepto de epigenetica, fue introducido como bien dice Alicia Delgado (2011) por el doctor Conrad H. Waddington, esta se puede llegar a describir como un “análisis causal del desarrollo” (Delgado A. 2011), dicho de otro modo es el como el medio ambiente influye en los genes, Delgado (2011, citando a Mager y Bartolomei, 2005) dicta una norma general que puede simplificar el entendimiento de esto, “a mayor tamaño del genoma, mayor regulación tendrá la regulación epigenética”. En palabras mas sencillas,los cromosomas se replican durante el proceso de gestación, donde el ARN materno y paterno (que podrían contener en si, antecedentes de una depresión mayor) se une en un ADN del hijo, las histonas de cada cadena se modifican cuando los nucleomas se unen entre si, en este momento se inicia el proceso de transcripción, la cromatina, que se encarga de la regulación de proteinas durante el proceso, pasa de estado eucromatico (apagado) a heterocromatico (que se caracteriza por impedir la lectura del genoma), en cierta forma, tenemos en nuestro codigo base algunas caracteristicas que no se han desatado, genes dormidos o como se les suele llamar “genes recesivos”.

Lo que Delgado afirma es que la idea básica de la epigenetica propuesta por Waddington es que, los cromosomas en la cadena genética estructural de un individuo, no están aislados de su ambiente, sino que interactúan con el, así como una gota de agua al fondo de un tinaco, no es indiferente de la temperatura del aire por fuera, si el aire esta muy caliente, cada gota aumentara un poco su temperatura y por mas insignificante que parezca esa gota, podría ser la primera en evaporarse, así si un padre o miembro de la familia directa tiene o tuvo un episodio de este trastorno, el individuo podría vivir toda su vida sin padecer ningún síntoma, aunque dependiendo del tamaño del genoma que guarde esa información, podría liberarse, por algún evento traumático, una situación de shock o incluso, casi de la nada, en una situación que podría parecer cotidiana, pero para este individuo “X” fue suficiente para liberar esa propensión genética.


Cada histona que se libera genera un cambio estructural, pequeño, pero importante que terminara por modificar partes importantes de nuestra estructura y de ese modo es posible dar una explicación veraz a aquello que dijo Skinner (1957) “si por azar el ambiente cambia, las formas antiguas de conducta desaparecen, y las nuevas consecuencias, dan origen a formas nuevas”.

Estos cambios en la epigenetica, si bien no son los únicos que afectan el diagnostico de depresión mayor, son la base del mismo, aunque no podemos olvidar ni apartar el factor ambiental que sirve como desencadenante de toda esta cadena de sucesos. Justamente hablando de cadenas, habrá que puntualizar que la depresión mayor no es algo que suceda porque si, o que se dé de la noche a la mañana, sino que conlleva en si un proceso de incubación, gestación, desarrollo o como se le quiera referir, la depresión mayor si bien es un trastorno grave de la personalidad, que muy comúnmente podría dejar calificaciones muy bajas en un multiaxial, sigue haciendo las veces un tanto advenedizas de un mecanismo de defensa tal como se describe por Baumeister, Dale y Summer (citados por Galor, Sharon, 2013), su función primordial es proteger la estructura psíquica, promover el bienestar psicológico, incrementar la adaptabilidad, posibilitar un desarrollo psicológico normal y mantener la auto coherencia. Dicho de otro modo, protegen al individuo de las situaciones traumáticas que pueden acontecer a su alrededor.


Si bien esta es la función principal de un mecanismo de defensa, estos pueden desviarse o exagerar su función principal y desembocar en situaciones que pueden llegar a agravarse en aras de convertirse en un trastorno psicológico o hasta psiquiátrico como el que aquí se presenta.


La depresión clínica mayor es un trastorno que afecta a sobremanera a quien lo padece, aunque si bien es importante conocer las diferentes causales de su desarrollo, es también muy importante de estudiar para poder llegar a alternativas terapéuticas que puedan efectivamente solucionarlo.

Como ya vimos la depresión mayor es un trastorno que no nace de la nada, sino que se gesta incluso desde generaciones previas, que cumple con la función de proteger al individuo, aunque falla en esta, causándole mas daño que alivio. Esta como todo otro movimiento de la mente humana no es mas ni menos que una conducta que como bien afirma Skinner (1957) ideas, sentimientos y deseos tienen su origen en el organismo, si mi estomago esta vació, pensaré en comida, si no he dormido en dos días, desearé dormir y si mis niveles de serotonina o norepinefrina están bajos, padeceré un trastorno depresivo, por lo tanto estas conductas son totalmente observables a los ojos del experto.


Pero,¿Como es que eso sucede? Bueno, esto tiene una explicación en el funcionamiento encefálico. Los procesos del cerebro son la base de todo otro proceso en el cuerpo, por ende del ambiente, así como el mismo Skinner (1957) afirma que los hombres actúan en el mundo y lo cambian, y a su vez son cambiados por el mundo, es el encéfalo la base de todo lo que sucede en nuestro cuerpo, por ende es la base misma de nuestros trastornos mentales.


“Los dos principales circuitos neuroanatómicos involucrados en la regulación del talante

son: el circuito límbico-talámico-cortical, que incluye la amígdala, los núcleos dorsomediales del tálamo, y la corteza prefrontal tanto la medial como la ventrolateral; así como el circuito límbico-estriado-pálido-talámico-cortical”.(Guadarrama, 2006, p 69)


Igual modo, la pagina psiquiatria.org (2018) informa que los pacientes con trastorno depresivo mayor, a parte de lo anterior, tienden a mostrar un funcionamiento anormal en el cortex orbitofrontal, relacionado con la recompenza y placer subjetivos, el hipocampo, relacionado a la memoria, el lóbulo temporal, precisamente un decrecimiento de la conectividad efectiva en las áreas corticales colaterales a las relacionadas con las áreas del lenguaje.



Guadarrama(2006) tambien afirma que “los resultados mostraron que la tristeza transitoria producía activación significativa en la corteza medial y prefrontal anterior, la corteza temporal media, el cerebelo y el caudado en los sujetos deprimidos así como en los normales.


También revelaron que la observación pasiva de un cortometraje cargado emocionalmente produjo una activación significativamente mayor en la corteza medial prefrontal izquierda y en el giro cingulado derecho en los pacientes deprimidos más que en los sujetos normales.


Sabiendo todo esto, podemos entender que la depresión clínica mayor es mas extensa de lo que puede parecer, por eso mismo es que hay una amplia gama de especialistas que se encargan de esta y cada uno la va a observar desde diferentes ángulos, si bien aquí vimos que hay factores genéticos, la depresión no solo es eso, del mismo modo que puede llegar a presentarse una depresión que no tiene nada que ver con dichos factores, sino ser mas bien una cuestión ambiental, acuñada a las relaciones personales, a raíz de una perdida importante, una situación puntual que repitiéndose constantemente deriva en ello o incluso una situación que aún no llega pero nos preocupa a sobremanera, por lo mismo no hay nada mejor que la idea de acudir con un especialista, ya sea psicólogo, neurólogo, psiquiatra, etc. Para tener una muy buena opinión y orientación en el tema.

Bibliografía

Delgado A. (2011), ¿Qué es la epigenetica? Revista comunicaciones libres: Ciencia (enero marzo) p. 73-82.

Galor S. (2013), EL USO DE LOS MECANISMOS DE DEFENSA COMO HERRAMIENTAS DE AFRONTAMIENTO POR VETERANOS ISRAELÍES DEPRIMIDOS Y CON TEPT, subjetividad y procesos cognitivos vol. 17 núm 1, pp 116-133.

Guadarrama L, Escobar A. Zhang L. (2006), Bases neuroquimicas y neuroanatomicas de la depresión, Departamento de Fisiología, Facultad de Medicina, UNAM. Programa de Doctorado en Ciencias Biomédicas, UNAM. Departamento de biología Celular y Fisiología, Instituto de Investigaciones Biomédicas, UNAM.

Hernandez C. et al. (2014), Factores ambientales relacionados a trastornos depresivos, Revista medica del instituto nacional de la salud 574-579 .

Monreal J. (2016), Exploración de la función dopaminergica en la depresión unipolar y bipolar, [Tesis de doctorado, Universitat Autonoma de Barcelona].

Organización Mundial de la Salud (30 de enero de 2020) Depresión, https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression.

Peñalva, Rosana G. (2001), Neurotransmisión serotoninérgica en el hipocampo : Interacciones con el sistema de la hormona liberadora de corticotrofina y el ciclo de vigilia-sueño en roedores, Tesis presentada para obtener el grado de Doctor en Ciencias Biológicas de la Universidad de Buenos Aires.

Pérez E. et al. (2017), prevalencia, causas y tratamiento de la Depresión Mayor, revista biombo (mayo- agosto) 28:89 73-98 .

Skinner B. (1957), Conducta verbal, editorial trillas.

Tellez j. (2000), LA NORADRENALINA SU ROL EN LA DEPRESIÓN, revista colombiana DII psiquiatría Vol XXIX N ́ ́1 pp 59-73 Montreal J. 2016, exploración de la función dopaminergica en la depresión unipolar y bipolar, Universidad Autonoma de Barcelona, departamento de psiquiatría.

 
 
 

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