La mirada que vió al diablo a los ojos
- Didier Yannick
- 8 mar 2023
- 5 min de lectura
Normalmente hay un convenio muy bien establecido con que las películas siempre son inferiores al libro del que están adaptadas, aunque personalmente no me parece que sea así de buenas a primeras, ciertos libros languidecen ante los recursos del cine, si bien no siempre hay que admitir que cuando sucede se lleva todos los elogios.
Aún recuerdo que se me hizo muy difícil leer el libro de drácula por su formato de diarios y recortes de periódicos pero cada año sin falta veo la película de Dracula de Bram Stocker sin falta al menos una vez, también lo difícil que resulta seguirle el hilo a Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle, pero lo sencillo que es verlo desde los ojos de Benedict Cumberbatch. Otro ejemplo es lo correcto y pícaro que me resultó el hombre de hierro de Ted Huges pero como siempre que veo el gigante de hierro de Brad Bird es un no parar de llorar.

Aunque entre todos hay un libro que a mi particularmente me parece ejemplifica mejor que nada esto, se llama Jhonny tomó su fusil de Dalton Trumbo, que en 1971 recibió una adaptación a la pantalla grande que tuvo la suerte de ser dirigida por su propio autor y lo todavía mas fabulosa que me resulta la adaptación de la película utilizando clips de la misma para el video musical de la canción One de Metallica que esta igualmente inspirada en esta obra y como las guitarras eléctricas le dan una potencia sin igual a la desesperación que la obra original intenta retratar.
Jhonny tomó su fusil es una obra que a resumidas cuentas habla de un niño que crece enamorado de la idea de ser un soldado, le hacía mucha ilusión el luchar por su patria y los valores americanos, a modo que cuando mayor se enlista en el ejercito para pelear la primera guerra mundial y el 10 de Noviembre de 1918 justo un día antes de que esta llegara a su fin, nuestro muchacho toma su fusil, entra al campo de batalla y pisa una mina explotando al instante.
Por una jugarreta del destino el muchacho sobrevive despertando en el hospital solo para darse cuenta que la explosión lo dejó sin brazos ni piernas, quemó sus nervios por lo que ya no podía sentir nada, el sonido de la bomba lo dejó sordo y la luz de la explosión lo dejó ciego, con tan mala suerte que a parte de todo se mordió la lengua arrancándosela y perdiendo la capacidad del habla.
Los doctores en el hospital descubrieron que aún podía comunicarse ya que como todo soldado conocía la clave morse, misma que utilizaba para comunicarse golpeando su cabeza contra la cabecera de la cama pidiendo vivir y que su vida fuese testimonio de los horrores de la guerra.

Y sobre eso es que habla el titulo de este articulo, “la mirada de los 1´000 metros” o “la mirada que vio al diablo a los ojos” es una condición realmente difícil de describir en palabras yo personalmente soy partidario de que no hay palabras en el lenguaje humano que puedan describir satisfactoriamente toda la amalgama de emociones que genera encontrarnos con esta mirada por lo que yo creo que lo mejor es mostrártela, es esta:

Esa es la imagen de Eugen Stepanovich Kobytev la primera tomada al enlistarse en el ejercito y la segunda tras vivir cuatro años de guerra (1941-1945), es así como los especialistas consideramos que se ve un trastorno de estrés post traumático, la mirada que vio al diablo a los ojos es un coloquio que se escucha principalmente en hospitales, nosocomios y asilos militares para describir la particular forma en que mira un soldado a su entorno, se utiliza esta expresión porque consideramos es la que mejor retrata la situación que se vive en la cabeza de una persona que regresa de un conflicto bélico.
Al ver estos ojos solamente podemos imaginar de mala manera todo lo que tuvo que pasar este chico y todo lo que tuvo que hacer para salir con vida, todas las cosas que vio y que lo perseguirán por el resto de su vida e incluso así la peor pesadilla que nosotros podamos imaginar es un paseo por el campo comparado con la cruda y cruel realidad.
Aunque hay que aclarar también que a diferencia de lo que se suele creer este grado de estrés post traumático no es exclusivo de un soldado de la segunda guerra mundial, si bien estos son los ejemplos mas claros y mejor documentados hay muchos más.

Te presento a Eva, esta es la foto tomada por Tomek Kaczor de una chica de Armenia que tras despertar un día se dio cuenta que ya no tenía un hogar y ahora es una refugiada, esa mirada que estas viendo también engloba un rastro de un síndrome llamado síndrome de resignación que encuentra entre sus síntomas mas peligrosos la interrupción total de la ingesta de alimentos, comunicación, catatonia y un letargo que en los casos mas radicales es cercano al estado de coma y se suele atribuir a personas que dejan su país de origen normalmente por la fuerza.

Esta en cambio nos muestra que no es algo que afecte unicamente a los adultos que somos plenamente conscientes de las consecuencias de una situación así de agresiva, esta niña es una refugiada de uno de los tantos conflictos palestinos que se viven actualmente, aunque no logré encontrar cual.

Pero como vemos aquí no solo la guerra puede generar este tipo de conflictos, esta es la imagen de un niño antes y después de perderse en el bosque por dos días, el tener que sobrevivir a la intemperie durante un tiempo prolongado y a tan corta edad ciertamente sus estragos puede tener y esta es la prueba.

Igualmente esta es la imagen de lo que según encontré es una chica rescatada de una red de trafico de personas en la región conocida como el Bronx de Colombia porque a decir verdad, no solo la guerra puede generar esta tan peculiar amalgama de problemas psicoemocionales.

La mirada que vio al diablo a los ojos o mirada de los 1´000 metros es un síntoma bastante claro de que algo no está pasando como debería, puede alojar este trastorno de estrés post traumático, el síndrome de resignación del que hablamos, etc. Aunque he de aclarar que los psicólogos y demás especialistas en salud mental nos enfrentamos bastante seguido y no solo se trata de una persona en una situación de guerra o esclavitud, la violencia intrafamiliar, abuso sexual, supervivientes a genocidios, masacres especialmente brutales, homicidios, desastres naturales, incluso con personas que han sobrevivido al suicidio una vez que su atentado falla es esa mirada la que queda en sus ojos.
Si bien es ciertamente unánime en las comunidades científicas que no existe tal cosa como el alma es claro y visible que en estas personas falta algo, ese algo que vemos es la expresión visible de lo que llamamos trauma y es una situación seria porque hay que entender primero que nada que esa mirada no aparece de la nada, sino que esta mirada demuestra un claro desequilibrio en la homeostasis interna de una persona y debe ser tratada con dicha seriedad, si llegas a encontrar a una persona que demuestra una mirada similar a estas nunca está de mas preguntar si hay algo que podamos hacer por esta.




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