Nuestros sueños son una droga
- Didier Yannick
- 17 dic 2023
- 10 min de lectura
Juanito tiene un problema, no sabe qué hacer con su vida. Tiene digamos 22 años, le falta un año para terminar su carrera ¿qué tal una ingeniería? Por ejemplo y observa como todos sus compañeros están consiguiendo trabajos, yendo a congresos, seminarios, tomando diplomados, capacitaciones en torno a la ingeniería y a él se le complica bastante hacer eso, no porque no quiera hacerlo sino porque aparte de estar estudiando tiene que trabajar para pagar sus estudios en un restaurante y los días que tiene libres para poder ir a estos congresos y seminarios, cursos y capacitaciones tiene dos conflictos que le dificultan hacerlo, 1 no tiene energía para salir de casa en el único día de la semana que tiene para descansar transportarse durante media hora para tomar un seminario de una hora en lo que muy probablemente y los que han tomado esta clase de curso sabemos, es el horario más inadecuado que se les pueda ocurrir no le emociona mucho, el segundo problema es que esas cosas cuestan y cuestan una cantidad de dinero que realmente no es envidiable, cantidad que Juanito no puede pagar porque con los pagos propios de la vida adulta, más el pago de sus estudios, más aparte todavía comidas, transportes y algunas emergencias que puedan llegar a suceder por el camino Juanito vive muy al día, se acuesta cada noche pensando que tiene la capacidad para ser un gran ingeniero y no tiene los medios pero al mismo tiempo se acuesta cada noche pensando que quizás sí pudo haberse abierto ese espacio de su único día de descanso para ir a la hora más incómoda posible y tomar un curso, si no lo hizo es básicamente porque es un perezoso y siempre lo ha sido, desde muy pequeño su mamá le ha dicho que es bastante perezoso.

Deja las cosas a medias todo el tiempo y ahí es justo donde conoce a un coach de vida, muchas personas llegan a confundir el coaching con la psicología, en parte porque no es usual que los coaches hagan mucho para establecer una diferencia y en parte porque no es que los psicólogos hagamos mucho para desmitificar la psicología y realmente diferenciarla del coaching, pero propongamos estas diferencias básicas, un coach de vida o coach motivacional es una persona que sin la necesidad de estudios específicos, más allá de algunos diplomados sobre el tema te cuenta sobre las cosas que le han funcionado en su vida para que te puedas dar tú una idea de cómo afrontar ciertos problemas desde la perspectiva de la experiencia, experiencia que pues esta persona tiene, al haber afrontado algún conflicto o eventualidad similar a la que tú estás afrontando ahora mismo y haberla resuelto, un psicólogo en cambio es una persona que estudió una carrera.
Primero que nada y como te he dicho, la psicología es muy mitificada, estoy bastante seguro que no es la primera vez que habrás oído afirmaciones tales como "yo no voy a psicólogo", "Eso es para Locos y yo no estoy loco" o "el psicólogo está para casas más graves que el mío" o "esto que me está pasando no necesita un psicólogo" etcétera.
Pese a la enorme velocidad y facilidad de la información que tenemos hoy día gracias a la globalización y el auge del internet sigue siendo bastante usual encontrarnos con este tipo de afirmaciones un poco más cercanas al pensamiento mágico "¿cómo es que un tipo me va a sentar en un diván y resolver todos los problemas de mi vida?" y como dije ya antes no es como que nosotros estemos haciendo mucho para deshacernos de ese estigma, no mucho más allá de decir que no es cierto y seguir con nuestras vidas, la segunda cuestión que yo considero importante a tener en cuenta es que claramente un psicólogo con estudios en el tema por los cuales naturalmente gastó una importante cantidad de dinero para conseguir intentará recuperarlos y por ende sus consultas serán notablemente más caras que la reunión con un coach que si bien gastó una cantidad importante de dinero para conseguir los conocimientos que tiene, puesto sobre una balanza ciertamente languidece en comparación del gasto con una licenciatura, los estudios universitarios, estudios de posgrado, especializaciones y todo lo que habíamos dicho,que a Juanito le está costando trabajo, seminarios, cursos, capacitaciones, congresos, etcétera y con la notable crisis económica en la que estamos actualmente, pues es natural que las personas elijan la opción más barata posible.

Claro, uno podría argumentar que la salud no tiene un precio y que ir con el mejor, aunque cueste más, claramente es preferible, eso no va a poner los pesos en tu bolsa.
Es esta tercera cuestión la que yo considero un poco más importante y grave en cuanto al por qué el coaching está teniendo este nivel de aceptación y la psicología no del todo, primero que nada, hay que entender que el cerebro trabaja de una forma muy particular, siempre intentando conseguir los resultados más inmediatos posibles a su vez que los más efectivos con el menor gasto energético posible y ese es el problema.
Cuando tú vas con un psicólogo, aparte de hacer un historial clínico, un familiograma, un multiaxial, exámenes psicométricos, entrevistas, básicamente recopilar toda la información posible a razón de brindar la mejor atención posible, un psicólogo o al menos uno profesional, capacitado y ético no te va a dar respuestas a las incógnitas de tu vida, no lo hará incluso si las tuviese, porque su trabajo no es que tú tengas respuestas, su trabajo es que tú puedas conseguir tus propias respuestas. Un coach por el contrario llega a ti con respuestas y la motivación inherente para lograrlas concretar.
El campo de la motivación que también es estudiado ampliamente en la psicología es bastante complejo y suelen confundirse términos como motivación, sucede que hay veces en la vida de todos como le pasa a Juanito como seamos sinceros te pasa a ti y me pasa a mí que uno simplemente no está inspirado para hacer las cosas, sencillamente uno no se despierta por la mañana pensando "wow, así es como voy a hacer esto" aunque tenga ganas de hacer las cosas, a veces hay destellos de inspiración en nosotros claro, por ejemplo esa vez que estabas... Yo que sé, lavando los trastes y se te ocurrió una idea millonaria para un negocio o cuando te estabas rasurando, depilando y a tu mente llegó con total claridad la idea de que tienes que mejorar tu vida "sí y voy a hacer ejercicio y voy a comer mejor, llevar una dieta, salir con más gente, conseguir una pareja que me quiera, mejorar mis ingresos, escribir ese libro, pintar ese cuadro, hacer esa canción que ha estado tanto tiempo dando vueltas en mi cabeza" pero en este preciso momento enfrente del rastrillo o enfrente del plato sucio, sentado en el baño, caminando rumbo a la casa, está claro.
Así es como hay que hacerlo, el asunto es que no sabemos cómo es que hay que hacerlo, nuestro cerebro imagina los resultados," la canción va a ser un éxito, seré un pintor reconocido, seré un empresario millonario, yo que sé, conseguiré a la mejor pareja de todo el mundo y me va a amar, tendré esa casa soñada que siempre he querido", todas esas cosas, pero nuestro cerebro siempre va a imaginar el resultado, no el proceso, es parte de un efecto psicológico que llamamos pensamiento predictivo, si bien todavía está en tela de juicio su efectividad sabemos quiénes creemos que pues de hecho es muy viable que el pensamiento predictivo exista y actúe de esta manera, nunca tenemos presente el proceso.
Sabemos que para un negocio hay que invertir, pero ¿cuánto? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿dónde hay que poner el negocio? ¿tiene que ser físico? ¿virtual? ¿necesita empleados? ¿Después de cuánto tiempo empezarás a ser rentable? Preguntas como esa difícilmente nos van a surgir a la cabeza si no somos personas con experiencia en ese asunto, estudiados de economía, contaduría o administración o que ya hayamos hecho proyectos de ese tipo anteriormente y conozcamos pues todas las minucias de estos proyectos o en su defecto alguien cercano a nosotros nos haya contado, sin embargo por nuestra propia cuenta no se nos ocurren esas interrogantes, a lo mucho la primera parte del principio pero todo lo que va en medio del principio y el resultado escapan a nuestra imaginación porque escapan a nuestro conocimiento y ahí es donde entra el coach de vida o motivacional que nos va a dar esa respuesta "para lograr cosas hay que hacer cosas" wow, suena muy obvio pero pues razón no le falta "para lograr cosas hay que hacer cosas", no llegas a la meta sin haber dado el primer paso y claro ese primer paso todo lo podemos dar no es más difícil que ir a una breve búsqueda de internet y darte cuenta de la cantidad de negocios en México que no pasan del año y tienen que declarar bancarrota la cantidad de empresas o asociaciones que quedan en el olvido periódicamente ni siquiera hay que alejarse mucho no es más difícil que revisar los tiempos de publicación de estas entradas para darse cuenta que el asunto no es en sí empezar, lo complicado es mantenerse, ser constantes, ser coherentes y ser resilientes a los problemas que una vez más repito no teníamos planeados o contemplados, simplemente son cosas que pasan.

El asunto entonces no es de motivación es de disciplina, la disciplina es algo que se le complica al ser humano un poco más que la motivación, querer iniciar un proyecto es fácil para todos, pregúntate todos los proyectos que tú quisieras iniciar o qué has querido iniciar, incluso qué has llegado a iniciar y no llega nada más, puedes preguntarle a todos tus amigos, familiares, vecinos, conocidos, todos en este vasto vasto mundo tienen un algo que quisieran hacer y simplemente no sucede o si lo intentaron, no lo terminaron, no es un error de las personas sino es un error dado por la falta de disciplina ¿falta de disciplina? Sí, así como lo oyes, falta de disciplina, la motivación no dura para siempre, la motivación digamos es como una patada, un puntapié inicial para que empecemos algo, lo que sea. Para hacer cualquier cosa necesitamos motivación y cuando digo cualquier cosa me refiero a cualquiera, desde mover un dedo hasta ser presidente de una nación, para todo necesitamos motivación, un puntapié inicial, una razón para hacer las cosas e, n otras palabras un motivo que es de donde viene la palabra motivación el inicio del movimiento.
Ahora la motivación como digo, solamente funciona en materia de que vayamos a iniciar un proyecto o a mover el dedo, es el primer empujón que necesitamos para hacer cualquier cosa en esta vida pero el segundo paso ya no depende de la motivación este complicado segundo paso, ese dificilísimo segundo día del gimnasio, ese prácticamente imposible segundo día de un emprendimiento millonario en aras de suceder son cuestiones que ya no dependen de estar motivado porque ya no estamos motivados, descubrimos para ese punto que las cosas son más complicadas de lo que esperábamos o como lo decía mi abuela "Quién quiere azul celeste qué le cueste".
Ahí es donde entra la disciplina, donde sale el coach y lamentablemente donde sale la mayoría de nosotros para muchas muchas cosas porque al momento de necesitar de la disciplina descubrimos que la disciplina es una habilidad que construimos antes de estar motivados y accidentalmente nosotros no teníamos ni la más remota idea de que necesitábamos disciplina primero y de motivación después de una idea para hacer que el proceso sea posible.
Ser una persona disciplinada, tener una idea Fabulosa (que te creo tu idea es Fabulosa) y luego tener la motivación para llevarla a cabo. No, nosotros accidentalmente nos saltamos la disciplina y ¿qué sucede? Pues ahora estamos atrapados en la deuda de un préstamo para un negocio que no funcionó, con una credencial de gimnasio que utilizamos una y si acaso dos veces en los últimos cuatro meses, con una cuenta de tinder abandonada desde hace digamos 6 meses, con 10 páginas como mucho de palabras escritas de un libro que sabemos que se va a quedar guardado en nuestra computadora hasta que simplemente la cambiemos y el archivo se pierda para siempre.
Aunque en el fondo si quisiéramos terminar todas esas cosas, no tenemos los medios para hacerlo, pero sabemos que tenemos la capacidad de hacerlo porque fuimos con nuestro coach y nos dijo que de hecho tenemos la capacidad y en esa ocasión funcionó, claro después dejó de funcionar pero yo recuerdo que funcionó, el asunto es que funciona ¿cómo funciona? Y ¿cuánto funciona? Nosotros sabemos que ir con el coach nos funcionó para dar ese primer paso hacia la grandeza, aunque claro ahora mismo estemos recostados en nuestro sillón viendo Netflix eso no quiere decir que no hayamos dado el primer paso, lo dimos y eso es genial ¿qué hay que hacer ahora qué tal otro consejo de esa persona que sabemos que nos puede ayudar?

Volvemos a ir con el coach y nos vuelve a motivar, es su trabajo y lo saben hacer, son muy eficaces, al momento de motivar, eso no se los voy a negar en ningún momento, nos vuelven a motivar y volvemos a dar otro paso pero ¿qué pasa? Al no tener disciplina no podemos darnos nosotros solos el siguiente paso, claro este coach nos habla de la disciplina y lo necesario que es pero ¿cómo se consigue esa cosa llamada disciplina? Bueno, ahí es donde normalmente uno flaquea porque puede ser que nos hablen de la disciplina pero al ser algo tan inherente a nuestra persona individual, los consejos no valen si no hay una y valga la redundancia motivación para ser disciplinados, una razón para tener disciplina.
Entonces esa motivación que nos da el coach dura menos cada vez, pero está ahí, entonces en lugar de ir con mi coach una vez al año serán una cada seis meses, luego una vez al mes, una vez a la semana y pasado el tiempo nos daremos cuenta de que estamos tan necesitados de esa motivación para cumplir nuestros sueños que son importantes para nosotros, porque en serio sería muy triste vivir, despertarnos temprano, ir a trabajos que probablemente no nos gustan, regresar cansados para no poder hacer nada más y dejar morir lo que es de hecho una buena idea, no, no, no, para nada, eso no va a suceder. Pero al mismo tiempo no hay motivación para hacer las cosas, que embrollo ¿no? Entonces necesitamos ir con el coach cada vez más y terminamos yendo todos los días todo el día a grupos, cursos, capacitaciones de coaching para mantener esa motivación que necesitamos con el ligero problema de que ya no nos queda tiempo para hacer las cosas que de hecho queremos hacer y por las cuales estamos ahí, queremos nosotros ser parte de esas historias de éxito y es muy usual llegar al pensamiento que si bien no en todos aclaro, es posible llegar al pensamiento de que es necesario acudir al coach como estas historias de éxito y entrar a grupos, hacer actividades, nosotros mismos dar coaching a otras personas para llegar a tener la motivación necesaria para lograr nuestros objetivos, pero ¿a qué costo?
Claro no solamente es que la sesión del coaching también cuesta dinero, a ellos les costó trabajo tomar esas certificaciones, diplomados, etcétera y es natural que quieran cobrar por ello pero no solamente nos cuesta dinero, nos cuesta tiempo que cada vez tiene que ser más para mantener el mismo nivel de motivación que tuvimos esa primera vez, como si la idea de ser capaces de cumplir nuestros sueños fuera alguna clase de estupefacientes, nuestros sueños son una droga y el costo que tenemos por soñar es nuestro tiempo de vida no solo el tiempo que necesitamos para ir y tomar ese curso de coaching esa, semana de capacitación motivacional, ese seminario con el coach más reconocido del mundo "inserte nombre ahí", sino también el tiempo que tomamos en nuestro trabajo para conseguir el dinero para pagar esa motivación nuestros sueños son una droga que pagamos con nuestro tiempo de vida.





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