¡Nunca me entiendes! La locura de la comunicación humana
- Didier Yannick
- 15 nov 2021
- 4 min de lectura
En el S XVII cuando los conquistadores británicos liderados por John Cook llegaron a Australia vieron un grupo de animales que ellos no conocían, entre ellos un marsupial que se paraba en dos patas y llevaban a sus crías en bolsas que tenían en sus vientres. Cuando ellos preguntaron a los nativos que se de criaturas eran esas tan curiosas, ellos respondieron “Kan Ghu Ru” que en su dialecto significaba “no te entiendo”.

La comunicación ha estado presente desde el principio de los tiempos, antes de que se empezara a escribir la historia de la humanidad, esta ya estaba siendo contada de boca en boca. Los mas viejos contaban a los jóvenes historias que transcurrieron, quienes a su vez contaban estas mismas historias al envejecer para transmitirlas a la próxima generación, poco a poco convirtiéndose las mejores de todas en parte del folclore de una región, en mitos y leyendas que incluso algunas perdurarían hasta el día de hoy y se verían convertir en parte de la identidad de una nación.
No fue sino hasta algún momento en el periodo neolítico (aproximadamente hace 7´000 años) algunos descubrieron que podían dejar marcas de pintura en piedras y esas marcas podían tener significado, simbolismo y trascendencia, pero al final del día el curso de la historia se basa y sustenta en la comunicación.

Pero después de tener tantos años de historia en cuanto a comunicación humana se refiere, hemos tenido mucho tiempo para profundizar en cuanto a los tipos y maneras de comunicar lo que queremos decir.
Aún así para algunas personas el expresar lo que quieren decir puede ser bastante complicado, pero para el psicólogo B. F, Skinner en 1981 esto fue a parte en sumo interesante, la idea de que un ser humano pudiera comunicarse con otro le resultó impresionante.

Skinner era un hombre con una idea clara de lo que ser “humano” significa, un ser que interactúa con su entorno y lo modifica, pero a su ves al modificarlo este mismo se vé modificado por el mundo. Dicho de otra manera, nosotros al interactuar con las cosas las modificamos, cosas como cambiar los muebles de lugar, modificar el sonido al tocar el piano, adiestrar a nuestra mascota para que vaya al baño afuera, todo eso sucedería de cualquier otra forma sin la intervención de nuestras manos, el solo hecho de que existan los muebles, los pianos y los animales de compañía ya habla para Skinner de intervención humana.
Pero esa intervención también es esta misma modificación de nuestro entorno la que nos cambiará en cuanto a nuestras conductas y actitudes, ahora que el sillón no mira hacia la pared, sino hacia la ventana, cambia nuestra manera de entretenernos, el tener un piano modifica nuestra rutina diaria, una mascota, modifica nuestro balance de prioridades.
Esto mismo pasa con el lenguaje, según Skinner, al utilizar la palabra carro en lugar de auto, o utilizar las palabras en un orden especifico, modifica la manera de entendernos de nuestros interlocutores, esto ya que el lenguaje no es lineal, sino mas bien un ejercicio de creatividad.

Propongamos un ejemplo, si yo digo “no puedo tocar la guitarra hasta que deje de llover”, podrías pensar muchas cosas al rededor de eso, que la lluvia no me permite tocar, que la guitarra se puede mojar, que yo no me quiero mojar, etc. Pero si cambiamos una sola palabra “no puedo escuchar la guitarra hasta que deje de llover” entonces cambia completamente el entendimiento de lo que dije y las consecuencias que ello conlleva.
Es por eso que en tu cabeza el discurso es perfecto, pero cuando lo dices suena como a un berrinche, porque en tu cabeza son ideas, pero al llevarlos por el área de broca en la zona medial del lóbulo frontal, pasan a ser parte del mundo tangible, ondas de sonido, palabras que se estructuran en frases y oraciones, por lo que la parte subjetiva pasa a segundo plano y justo ahí, el interlocutor nos puede malinterpretar con mayor facilidad.

¿Como resolver esto?
La posmodernidad nos plantea unas cuantas ideas interesantes, como la de la comunicación asertiva que plantearon Wolpe y Lazarus en 1958, pero no fue hasta principios de la década de 2010 que el termino se comenzó a masificar.
Esta manera de comunicación se basa en una manera positiva de relacionarse con los demás, dejando de lado las expresiones de culpa y disculpa, cambiando desde las palabras que usamos la intención de lo que expresamos.

Para lograr eso hay que aprender tanto expresar como escuchar. Para expresar se han propuesto varios ejemplos que se basan en cambiar algunas palabras o cambiar su orden para lograr expres
ar las cosas de una mejor manera, en lugar de decir “no te presté atención, ¿me repites?” decir “divague un poco en mis pensamientos con algo que dijiste, ¿me podrías repetir lo ultimo?”
Para escuchar, Skinner proponía un ejercicio simple que se puede utilizar en caso de no entender lo que nuestro interlocutor intenta expresar que es el buscar sinónimos, si nuestro interlocutor dice “odio a Mariana porque por irse de fiesta con quién sabe quien no quiso salir conmigo” uno podría usar sinónimos y pensar que lo que quería decir era “me siento molesto con Mariana porque yo quería salir con ella y ella me canceló para hacer otras cosas”
Dentro de este ejercicio de escucha, también es importante el repetir a nuestro interlocutor para asegurarnos de que la interpretación es correcta “quisiste decir que… Si te entendí bien… Etc.”





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