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A sus ordenes!!!! El experimento de Milgram

En los campos de concentración de Auschwitz personas infames encontraron total libertad para realizar todo tipo de atrocidades que al día de hoy nos siguen impresionando por lo crueles que fueron, desfilo por ahí una larga lista de nombres que al día de hoy es un salón de la infamia en la historia del mundo y una de ellas es Irma Grese.


Hija de un fuerte critico de la ideología nazi, ella desde muy pequeña se sintió identificada fuertemente con las ideas de Adolf Hitler, al grado de denunciar a su propio padre con las autoridades del tercer reich, con lo que para el año 1943 después de una serie de intentos fallidos por licenciarse en enfermería y después de realizar varias actividades de protocolo como distribución de suministros y control de correo pasó a formar parte de el equipo de encargados en el centro de tortura de Auschwitz, trabajando de la mano del doctor Joseph Mengele.


Debido a su hermoso aspecto físico, fué llamada “el ángel rubio de la muerte” y estuvo encargada durante bastante tiempo de decidir quienes eran aptos para los oscuros experimentos de Mengele y los que no eran aptos, eran castigados con su método favorito, el de atacar a los prisioneros con perros rabiosos, sin alimentar y abusar sexualmente de las presas con látigos trenzados y practicar abortos con métodos insalubres.



Una vez derrotado el ejercito nazi a manos del ejercito británico, ella fue juzgada en el tribunal de Nuremberg durante la palestra del 2 de Septiembre de 1945, negando todos sus cargos y sin sentir el mínimo remordimiento de los actos atroces que cometió, en cambio cantando el himno nacional socialista a todo pulmón durante el juicio, siendo pues condenada a muerte por horca en el juicio de Bergen-Blesen, muriendo el 13 de Diciembre de 1945.



Este caso y varios otros similares llevaron a que a principios de la década de 1960 el psicólogo estadounidense Stanley Milgram (irónicamente judío) se preguntara ¿hasta donde puede llegar uno por obedecer a la autoridad? Por lo que en 1961 reclutó a un total de 40 participantes a los que pagó 4 dolares por el solo hecho de participar en un experimento de “memoria y aprendizaje”.

El experimento constaba de tres personas, el participante, un actor contratado y un investigador con bata blanca, quienes entrarían en una habitación con una enorme maquina en la pared. La instrucción era simple, después de las respectivas presentaciones, el actor pasaba al otro lado de la maquina donde el participante perdía total visión de el y el investigador le explicaba que el sería el maestro y el otro participante (el actor encubierto) sería el alumno, el cual sería atado a una silla y se le colocarían electrodos, mientras el maestro era asignado a la enorme maquina que generaba descargas electricas, organizadas en 30 interruptores (cada uno con una descarga mas fuerte que el anterior oscilando entre los 15 y 450 voltios), las cuales clasificaban en 5 tipos, moderado, fuerte, peligro, grave y XXX, aunque este generador de electrodos era falso, pues no emitía ningún tipo de descargas.

El maestro era instruido para enseñar una serie de pares de palabras que el aprendiz debía memorizar y repetir, en caso de algún error, el maestro debería aplicar una descarga eléctrica que sería mas grave con cada error.


El alumno siendo un actor contratado fingía estar sufriendo los estragos de la electricidad en su cuerpo, mientras el investigador le seguía indicando que continuara con la siguiente serie de pares de palabras, diciéndole frases predeterminadas como “continúe por favor”, “siga por favor”, “el experimento necesita que usted siga”, “es absolutamente esencial que continúe”, “usted no tiene otra opción, debe continuar”, argumentando que el era el responsable por cualquier cosa que pasara al alumno.

Una vez realizado esto, Milgram se dió cuenta de que los 40 participantes llegaron a los 300 voltios y 25 de estos alcanzaron los 450 voltios durante las descargas, pese a mostrarse claramente incómodos con la situación, por lo cual se determinó que el 65% de las personas estuvieron dispuestas a pesar de que descargas eléctricas de tal intensidad podrían matar a un ser humano eran solo la mitad de la corriente que ellos administraban y todos los participantes aplicaron voltajes superiores a los letales para un humano y el suficiente para matar un elefante.

Por lo que Milgram se percato entre otras cosas que si el sujeto está obedeciendo ordenes, no hacen caso de su conciencia, sino que le deja el trabajo a la conciencia de su autoridad, los sujetos se vuelven mas obediente con forme menos contacto personal tienen con su victima, los mas autoritarios en cuanto a personalidad, son mas propensos a la obediencia, que aquellos que son mas sumisos, en tanto mayor sea la formación académica, se genera una menor intimidación por la autoridad, por lo que se genera menor obediencia a la misma, todos tendemos a justificarnos de una u otra manera por los actos inexplicables que cometemos.




 
 
 

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